Hay ‘startups’ muy famosas que nadie sabe exactamente qué hacen y otras desconocidas que, en silencio, avanzan hacia objetivos ambiciosos.

Rebellion Pay pertenece a la segunda categoría. Fundada el año pasado y participada mayoritariamente por Gala Capital, Rebellion se ha convertido en la primera ‘fintech’

 española en conseguir una licencia bancaria. En solo diez meses ha logrado un permiso en Lituania para operar como Entidad de Dinero Electrónico (EDE) a nivel comunitario, una licencia que está un peldaño por debajo de la de entidad financiera, que le permitiría operar como un banco cualquiera.

Al frente del proyecto se encuentra Sergio Cerro, 37 años y licenciado en Empresariales. Cerro comenzó su carrera en pequeñas empresas como programador para después dar el salto al emprendimiento con Mimento, un pequeño proyecto basado en el envío por correo postal de las fotos del móvil que no terminó de cuajar. Ahora con Rebellion se pone al frente de algo mucho mayor: un proyecto que nace con la licencia bancaria bajo el brazo y que está respaldado, según fuentes del mundo del ‘venture capital’, con una inversión superior a cuatro millones de euros procedentes de Gala Capital.

Lituania es la nueva Estonia, que a su vez fue la nueva Malta.

Gala y Rebellion no solo comparten capital, sino también edificio, en Serrano 57, donde han colocado a Elena de Benavides, número dos del fondo, en uno de los puestos del consejo de administración de Rebellion. Por último, ambas entidades comparten un perfil bajo, discretísimo, que prácticamente les hace invisibles para la opinión pública.

Sin embargo, Cerro sostiene que se trata de un proyecto personal y que pronto entrarán nuevos inversores. La idea le surgió observando una deficiencia del mercado: “Hay un sector de la sociedad que históricamente ha sido desatendido por la banca tradicional: los menores de edad y los jóvenes que aún no se han incorporado al mercado de trabajo. Es muy contradictorio que hoy se necesite una tarjeta de crédito para comprar cualquier servicio en internet, pongamos Spotify, Netflix o un simple patinete callejero, y para usarlos estos jóvenes tienen que pasar por el trago de acudir con su padre a una sucursal para que les den una tarjeta. Para esto nace Rebellion”, dice Cerro.

¿Qué diferencia una licencia EDE (emisor de dinero electrónico) de una bancaria? Responde Cerro: “Varias cosas. Puedes pagar en cualquier sitio con nuestra tarjeta, o a través de Google y Apple Pay, hacer transferencias e incluso domiciliar tu nómina, pero nosotros funcionamos con cuentas segregadas. Esto significa que si nos das diez euros, ese dinero se queda ahí. No podemos invertirlo, ni dar créditos con él, ni tampoco repercutir comisiones de ningún tipo sobre el cliente. Si Rebellion quiebra, esos diez euros seguirían disponibles para el cliente”, explica.

Al no poder hacer dinero con las palancas bancarias clásicas, Rebellion tiene en marcha un producto de suscripción, al estilo de cualquier servicio ‘online’, que constará en un pago de 3 euros mensuales por una cuenta sin limitaciones. “A los suscriptores les permitiremos mover todo el dinero que quieran, además de recibir una tarjeta física y otro tipo de ventajas que estamos valorando”, dice Cerro.

Rebellion escogió Lituania por cuestiones logísticas: su licencia bancaria le sirve para operar en el resto de Europa pero es más fácil de obtener que en otros países. En resumidas cuentas, Lituania es la nueva Estonia, que a su vez fue la nueva Malta. “En Lituania nos permitieron hacer el papeleo a distancia, además de que a nuestros abogados le daba más confianza que Estonia”, dice Cerro.

Uno de los requisitos del país báltico es que se establezca una oficina allí con personal local, ya que las comunicaciones con el banco central son en lituano: “Tenemos a financieros, personas de compliance y a un ‘country manager’. Es importante que sean locales, porque no puede haber malentendidos en las comunicaciones”, detalla Cerro. También han sometido al consejo de administración y a los empleados a un minucioso control de antecedentes penales y de viabilidad financiera. “Hemos tenido que depositar 600.000 euros, una cantidad que tendremos que ampliar a medida que lleguen nuevos depósitos de clientes”, afirma el emprendedor. Es importante cumplir con todos los requisitos si se quiere aspirar a obtener la licencia de entidad financiera en el futuro.

Crear un banco desde cero

Cerro y su equipo, compuesto por dieciséis trabajadores de diversas nacionalidades, se afanan estos días en la titánica labor de crear las estructuras bancarias mínimas para empezar a funcionar. “No basta con el plan de negocio como en una empresa normal, también es muy importante el asunto de la seguridad, las políticas anti blanqueo y anti fraude… todos estos temas nos los llevan desde el equipo de Lituania”, dice Cerro. “El Banco Central de Lituania nos tiene monitorizados por completo: cualquier ampliación de capital, nuevo socio o decisión estratégica debe ser comunicada y aprobada. Básicamente solo nos dejan contratar a programadores o diseñadores por nuestra cuenta”, continúa. “Es muy bonito, pero también da mucho vértigo”.

Rebellion espera comenzar a explotar su licencia en verano. Mientras, su objetivo es empezar a ser conocidos en España y Portugal, donde han detectado interés. Si todo va bien, según su CEO, para 2021 intentarán entrar en México y Argentina, donde la penetración bancaria es más débil que en Europa. Por el momento cuentan con 15.000 clientes, pero hay días que captan 500 usuarios, normalmente a través de anuncios en Instagram y Facebook.

Los referentes de Cerro y Rebellion no son los grandes bancos, ni siquiera los ‘challengers’, sino una figura ajena a este mundo. Hablamos de Pedro Serrahima, exdirector de Pepephone: “Lo que consiguió Pedro fue increíble. En una ‘teleco’, que son como son, tenía a todos los empleados contentos, e igual a los usuarios, con los que se comunicaba de una forma única. Encima, cuando se fue, se pegó con el consejo de administración para conseguir que le pagasen una anualidad a cada trabajador. Aquí hay buen ambiente, y vamos a conseguir que nuestro crecimiento lo dicte, en gran medida, la opinión de nuestros usuarios”, concluye.

Publicado por El Confidencial