Hasta 57 empresas han podido colocar deuda en el mercado, que experimenta un crecimiento exponencial.

Crisis de deuda europea. Muchas medianas empresas españolas solventes se giran hacia su entidad financiera de cabecera en busca de financiación, pero lo que reciben es un portazo. Los bancos, golpeados por las dudas, no pueden prestar sus recursos. Se ha cerrado el grifo de la financiación, una situación que pone en jaque incluso el desarrollo de los negocios.

El mensaje de que las compañías no pueden depender exclusivamente de la banca para cubrir sus necesidades financieras, repetido con insistencia por Bolsas y Mercados Españoles (BME) fue calando a la fuerza en el tejido empresarial español. En ese escenario, y con el apoyo de la administración pública, nació el Marf, el Mercado Alternativo de Renta Fija de BME que hoy cumple sus primeros cinco años funcionando.

“La idea del Marf se desarrolla a partir del memorando de entendimiento que firma el Gobierno con la Comisión Europea en el marco de la asistencia al sector financiero. Era necesario mejorar las condiciones de financiación para las pymes y para ello creamos este nuevo mercado, dirigido a inversores profesionales” explica Gonzalo Gómez Retuerto, director gerente del Marf en la estructura de BME.

“El Marf fue uno de los últimos mercados dirigidos a pymes que se creó en Europa, pero en poco tiempo se ha convertido en uno de los de más éxito, si no en el que más”, añade asimismo.

Crecimiento

Los datos avalan el crecimiento exponencial de este mercado alternativo. En el terreno de los pagarés, deuda a corto plazo, las emisiones han alcanzado los 11.085 millones de euros desde el nacimiento del mercado y el saldo vivo se eleva por encima de los 1.600 millones.

“Los pagarés del Marf no sólo son una solución para el emisor, también lo es para el inversor que busca alternativas en el mercado de renta fija de corto plazo con una rentabilidad atractiva”, señala Luis Ordóñez, director del área de Mercado de Capitales de Banca March. El banco balear es el líder del mercado, pues ha colocado más del 50% del saldo vivo actual y del volumen registrado en 2018. En términos de programas de deuda, ha gestionado el registro de 12 de los 28 activos.

“Los pagarés son un excelente instrumento para una primera aproximación al mercado, es una fuente de financiación del corto plazo estable, complementaria, muy competitiva en coste y que ayuda a desarrollar la base de inversores para emisiones de largo plazo”, apunta Wafi Saleh, socio de PKF Attest, firma independiente encargada de asesorar a empresas en operaciones en el mercado de capitales.

El volumen en el mercado de bonos es menor, aunque también presenta una tendencia al alza. Desde la creación del Marf, se ha emitido deuda a medio y largo plazo por 1.673 millones de euros.

Hasta la fecha, 57 empresas han registrado su deuda en el Marf, por lo que el potencial es enorme. Pese a ello, no cualquier compañía puede acudir a este mercado. “Está pensado para firmas que facturan al menos de 300 millones”, explica Carlos Stilianopoulos, director general de Beka Finance, firma independiente líder en número de mandatos de deuda a medio y largo plazo de este mercado.

Son cada vez más las empresas que buscan ayuda para dar los primeros pasos en el camino de su debut en el mercado de capitales. “Los directores financieros han entendido que deben diversificar sus fuentes de financiación de cara a conseguir una mayor eficiencia en costes y estabilidad en los volúmenes disponibles”, indica Jokin Cantera, socio de PKF Attest.

En el mundo del Marf, todos los agentes parecen remar en la misma dirección: conseguir que el mercado sea lo más fuerte y creíble que sea posible. “En todos estos años no se ha producido ni un impago. Algún día lamentablemente ocurrirá, pero esto es muy importante en los primeros pasos del mercado para preservar la confianza. Seleccionamos los potenciales debutantes con cuidado”, indica Stilianopoulos.

Como retos a futuro, desde BME sueñan con una gran operación de deuda. Un bono de volumen importante colocado por una empresa mediana que suponga un punto de inflexión en el mercado. “Técnicamente podría hacerse. Sólo falta encontrar el candidato idóneo para una colocación de esa magnitud para una firma de tamaño mediano”, apunta Gómez Retuerto.

Publicado por Diario Expansión